lunes, 26 de octubre de 2009

Oir con Fe


Tantas veces leemos el mismo versículo una y otra vez, y nada sucede, hasta que un día el mismo versículo leído una y otra vez pareciera que salta de de escritura para hablarnos algo que tenía enterrado y que no vimos… ¿Han vivido esto alguna vez? Pues yo, muchas veces.
No sé cuantas veces leí Gálatas 3:5 y oí este versículo... Nunca reparé que termina diciendo: "o por el oír con fe", haciendo referencia a que las maravillas y los milagros que recibieron y vivieron fueron por OÍR y luego agrega: "con fe". Recordé automáticamente lo que Romanos enseña sobre la fe, que la fe ES por el OÍR, y el OÍR, por la palabra de Dios.
¡Oh! ¡Qué tremendo lo que se desató delante de mis ojos! Todo tiene un único epicentro, y este es el OÍR, e inmediatamente me pregunté ¿Qué estoy oyendo? Porque lo que esté oyendo es muy importante para mí. Pude darme cuenta que hay dos clases de oídos o maneras de oír: una es la de las palabras que provienen del exterior y otra es la capacidad de oír en nuestro interior, y tan importante es que podemos encontrar en la tentación del monte, que en dos oportunidades el Señor responde: "Escrito está", pero al final dice: "DICHO ESTÁ".
¡Ooooohhh! El fin es la capacidad de oír lo que está dicho, pues allí está la respuesta, pero si no la oyes permanecerá allí sin que puedas obtenerla. Tanto así que Pablo le dice a los Gálatas, si lo que recibieron fue por las obras o por respetar la religión (parafraseado mío) o por OÍR...
¡Oh, mi amigo! No sé si te das cuenta pero los milagros primero los oyeron, las maravillas primero las oyeron ¿Dónde? En el mismo lugar donde Elías oyó la lluvia. ¿Alguna vez te lo preguntaste? Un cielo azul de tres años y medio sin vestigio de nubes. Elías le dice a Acab: "sube, come y bebe, porque una gran lluvia se oye! ¿Dónde oyó Elías la lluvia? En los labios de Dios, en su orden de ir a decirle a Acab que llovería.
Nuestro interior es la caja de resonancia de la voz del Espíritu Santo. El eterno creador habita en él, comienza tomar tiempo para oír y los susurros de los milagros llegarán y los prodigios gritarán dentro de ti y ocurrirán a tu alrededor… bueno dejémoslo así,…
Sólo... un pensamiento.

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martes, 20 de octubre de 2009

Ver lo que no se ve



Queridos amigos de tantos años, siempre es bueno encontrarme con ustedes a través de las letras y las palabras. Meditaba sobre el versículo 11 de Jeremías 29, cuando el Señor le dice a su pueblo: "Yo sé los pensamientos ('planes' en NVI) que tengo acerca de vosotros, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que ESPERAIS". Esta última palabra tomo una dimensión diferente en mi mente, tal vez porque, como ocurre muy a menudo, no ponemos atención a las pequeñas cosas o palabras y sin embargo esas pequeñas cosas y palabras son el sentido de todo un pensamiento.
En este caso esta última palabra cambia todo el sentido de la frase. A menudo interpretamos que Dios nos dará lo que deseamos o lo que queremos, pero aquí no dice eso; la frase del pensamiento de Dios sobre nosotros es clara, reconfortante y pacificadora pero a la vez trae luz sobre cómo obtener lo que queremos y es ESPERÁNDOLO.
Cuando desperté a esta palabra, o mejor dicho cuando el volcán de la escritura hizo erupción en esta palabra para alumbrar los ojos de mi entendimiento, surgió dentro de mí una pregunta ¿Estoy esperando lo que quiero? porque... ¿Qué se espera? Lo que no se ve, porque Romanos nos dice: "¿A qué esperar lo que vemos? Pero a la vez esperamos lo que vamos a recibir. Cuando alguien nos habla y nos dice: 'Te estoy mandando lo que pediste', automáticamente se desata dentro nuestro la ansiedad por recibir lo que estamos seguros recibiremos, pues nos fue enviado.
Ese es el secreto: el depósito de nuestra confianza en SU PROMESA, o SU palabra. Nunca obtendremos lo que queremos si no lo esperamos, y como escribí al principio, la NVI dice: "Yo sé los planes..", dando el sentido de que Dios está planificando o planeando como darnos, suplirnos y abundarnos y la carretera que lo desata es ESPERARLO, o la ESPERANZA; porque detrás de ello está la seguridad en que alguien lo ha enviado.
Tal vez por eso diga que en el depósito del cielo, en sus riquezas en gloria, está el suplir de todas nuestras necesidades... ¡Qué bueno es saber que El tiene planes de darnos lo que esperamos! ¿Qué estas esperando? Porque si no lo esperas… difícilmente lo recibas…
Sólo... un pensamiento.

lunes, 5 de octubre de 2009

Caminando sobre el Agua


No sé si ocurre a menudo, pero sí te puedo decir que hay tiempos en los que debemos caminar sobre las aguas; a veces obedeciendo un llamado, otras veces lanzándonos al abismo, pero casi siempre impulsados por nuestro ser interior, nuestro espíritu resucitado, esa nueva criatura que no se conforma con lo común, lo cotidiano, lo opaco de la vida, o lo corriente.
Es esa fuerza interior desatada aparentemente sin control pero perfectamente identificable como algo superior llevándonos a la búsqueda de lo imposible y a creer en esperanza contra esperanza, es decir, a caminar sobre las aguas. Allí es donde decimos: "se puede". Donde no pesamos las trabas y no miramos la realidad de nuestro alrededor, sino que en un momento de conciencia espiritual entendemos que algo mayor está en nosotros y si lo dejamos apoderarse de nuestros sentidos, extenderse a nuestros sueños, todo comienza a ser posible pues al fin entendemos que no es con nuestra fuerza, sino por la fuerza interior que se desata por la semilla de la fe.
Tal vez por eso Pablo dijo que "la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios". Algunos manuscritos dicen: "por la palabra de Cristo", es decir que aun el oír es por la palabra. La capacidad de OÍR se desata en nosotros por la palabra. Allí está el secreto, el caminar sobre las aguas se da solo cuando oyes la palabra, es decir cuando tu relación con Dios es más que una simple visita de domingo a la iglesia, y dentro de ti crece el apetito sobrenatural del conocimiento ya no de LA PALABRA, sino de SU PALABRA, que son dos cosas diferentes. Muchos son los que conocen la palabra escrita de Dios, pero no muchos logran OÍR por la palabra. Allí es cuando la realidad de su voluntad se despliega delante de nuestros ojos y ya nada parece imposible y nuestros ojos naturales dejan lugar a la visión espiritual que Dios tiene para darnos y nos envuelve allí. Lo imposible se desmorona y lo inalcanzable comienza a descansar en nuestras manos, porque logramos entender lo que significa que la tierra "gime esperando la manifestación de los hijos de Dios".
La tierra tiene en su memoria la autoridad y la protección de Adán en el principio, lo vio ejercer dominio y gobierno y con él todo era prosperidad y armonía; y con el postrer Adán todo volvió al principio y ahora espera que TU y YO nos manifestemos, que comencemos a caminar sobre las aguas para darnos cuenta que "todo es posible si podemos creer", que El está esperando solamente que creamos para comenzar a equilibrar el gobierno celestial y demostrar cuál es la altura, la anchura y la profundidad del amor de Dios que te involucra a ti, a mí, y a toda la humanidad; que caminar sobre las aguas es nuestro destino porque... "es Cristo en nosotros la esperanza de gloria"
¿Qué esperas? Atrévete a salir de tu barca pues del otro lado sólo te espera un milagro…
Sólo... un pensamiento.

jueves, 1 de octubre de 2009

Preparados para Borrar


No puedo dejar de pensar en esos lápices que muchos años atrás mi madre me compraba para la escuela, recuerdo que en un extremo tenía la punta que se podía mejorar con un instrumento que llamábamos "saca punta", y en el otro tenía una goma a modo de sombrero que servía para borrar cuando nos equivocábamos en la escritura.
Imagino la vida del hombre del mismo modo sólo que, no sé cuando ocurrió, pero al parecer en algún lugar de la historia pareciera haber perdido la goma para borrar sus errores. Los años fueron pasando y con ellos, al parecer, también la capacidad de reconocer nuestras equivocaciones y por esto la posibilidad de BORRARLAS.
Sí. Porque verdaderamente venimos equipados para borrar nuestros fallos. Recuerdo un buen amigo decirme una vez: "el agradecimiento estrecha las relaciones". Y es verdad, cuando encuentras alguien agradecido te da gusto tratar con él. Del mismo modo pienso que el reconocimiento de nuestros errores restaura los puentes que se rompieron con nuestras malas actitudes.
Por mucho tiempo creí que reconocer mis yerros era un signo de debilidad, pero... ¿Sabes? Estaba equivocado. Eso es lo que me enseñaron, pero a los que me lo enseñaron nunca les sirvió para restaurar relaciones ni para reparar las paredes rotas. Sí, porque los muros de contención son nuestras relaciones, en ellas encontramos no solo comunión, sino también ayuda, oración, amistad y se entrelazan los cordeles. Tal vez por eso la escritura nos dice: "cordel de tres dobleces no se rompe".
Al pasar los años y darme cuenta de esto comencé a desempolvar mi goma y me di cuenta que todavía estaba allí, sólo que al pasar tanto tiempo sin usarla se había endurecido, de tal manera que parecía parte de la madera del lápiz; pero fue suficiente comenzar a practicar, reconociendo mis errores y al usarla la primera vez pidiendo perdón y reconociendo mi culpa, me di cuenta que estaba allí lista para reparar y restaurar mis yerros, escribiendo de nuevo…
¿No quieres probar tu también? Tal vez te des cuenta que todavía la tienes…
Sólo... un pensamiento.